Juntos restauremos nuestros bosques y paisajes

La ONU ha llamado a restaurar 350 millones de hectáreas de bosques y paisajes degradados en el mundo antes de 2030, fecha decisiva para frenar el cambio climático. Es la mayor restauración de la naturaleza jamás emprendida. Más de 60 países ya se han comprometidos con el objetivo de la ONU. La campaña en España se suma al objetivo de la ONU y a los compromisos en Europa como ECCA30, para restaurar 30 millones de hectáreas, y la Estrategia Biodiversidad 2021 que prevé la plantación de 3 mil millones de árboles en los países de la Unión Europea para 2030. Los bosques y paisajes son un patrimonio que todos apreciamos y que nos traen grandes beneficios. Es importante que participemos en su restauración y protección.

¿Qué es?

Ecosistemas – son los elementos vivos que interaccionan entre sí y con sus entornos no vivos- que proporcionan beneficios, o servicios, al mundo.

Servicios ecosistémicos – son la multitud de beneficios que la naturaleza aporta a la sociedad. La biodiversidad es esencial para la función de los ecosistemas y para que estos presten sus servicios. Los servicios ecosistémicos hacen posible la vida humana, por ejemplo, al proporcionar alimentos nutritivos y agua limpia; al regular las enfermedades y el clima; al apoyar la polinización de los cultivos y la formación de suelos, y al ofrecer beneficios recreativos, culturales y espirituales.

Biodiversidadcomprende tanto la diversidad dentro de una especie o la diversidad entre especies o ecosistemas. Los cambios en la biodiversidad pueden influir en el suministro de servicios ecosistémicos. La biodiversidad, al igual que los servicios ecosistémicos, ha de protegerse y gestionarse de forma sostenible.

Si bien se estima que estos bienes que aportan los ecosistemas tienen un valor de 125 billones de dólares, no reciben la atención adecuada en las políticas y las normativas económicas, lo que significa que no se invierte lo suficiente en su protección y ordenación.

Organización de las Naciones Unidas par la Alimentación y la Agricultura – FAO

Los beneficios para todos

La campaña nacional Arboreal 2030 tiene como objetivo la restauración y la gestión sostenible de los bosques y paisajes degradados en España. Se suman a la campaña las instituciones públicas nacionales y regionales así como los municipios. También participa en la campaña la Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España (COSE), representando a los propietarios privados de bosques.

Los bosques gestionados benefician a toda la sociedad: frenan el cambio climático, son el habitat del 90% de la biodiversidad terrestre, limpian el aire que respiramos, mejoran la calidad y la cantidad del agua que llega a nuestras ciudades, contribuyen a las economías locales, proveen recursos energéticos renovables y permiten avanzar hacia una economía más verde.

El 70% de los bosques en España son privados lo que significa que absorben la mayor parte del CO2 que se absorbe a nivel nacional, albergan la mayoría de la biodiversidad de nuestro territorio y contribuyen de forma decisiva a los beneficios ecosistémicos que recibimos de nuestros bosques. Teniendo en cuenta su extensión geográfica y sus aportaciones medioambientales a la sociedad, los bosques privados tienen una utilidad pública de primera importancia.

La sociedad, como principal beneficiario de los bosques, no puede ignorar la labor de mantenimiento y el coste para generar estos beneficios. Cuando la campaña restaura bosques privados recibe, en nombre de la sociedad,  el valor de la absorción de CO2 y de los beneficios ecosistémicos generados por los bosques restaurados, con el compromiso de los propietarios de promover prácticas de gestión sostenible.

Cada uno puede colaborar en la restauración de los bosques y paisajes degradados en España, contribuyendo al éxito de la campaña.
Arboreal España

La gestión de los bosques

Sin duda el extraordinario valor de los espacios forestales terminará reconociéndose por la sociedad, espero que más pronto que tarde. Hablamos de una oferta estratégica de bienes y servicios tangibles e intangibles que prestan estos terrenos y cuya cantidad y calidad están directamente relacionadas con la gestión sostenible.

No es posible la oferta óptima y eficiente sin gestión, es decir, desde cualquier análisis sensato, no es defendible el mensaje de que conservar es “no tocar”. Las consecuencias de la no gestión, sobre todo en nuestro monte mediterráneo, es suicida.

El hecho que la gestión no sea la óptima no significa que no haya personas que se ocupen de la mayor parte de estos espacios pertenecientes a particulares. Los terrenos públicos, pertenecientes a la administración regional o a las entidades locales, se encuentran en situaciones parecidas. La solución no pasa por inventar nuevos colectivos para hacerse cargo de esta gestión. Lo que procede es animar, reconocer y estimular a los gestores particulares a que sean más eficientes desde el punto de vista económico, social y medioambiental. Tampoco es posible el escenario de que las administraciones públicas se hagan cargo de esta función, primero por escasez de recursos y segundo porque nadie nos asegura que el resultado sea más eficiente que la situación actual. Es decir, los propietarios forestales cumplen una labor de utilidad social al gestionar sus montes, generan actividad económica y bienestar por lo que es el colectivo que hay que atender socialmente para que desarrollen su cometido de la manera más óptima posible.

Entonces, ¿qué debería hacerse para estimular la gestión sostenible en los territorios forestales para que oferten de una manera óptima, en cantidad y calidad, los bienes y servicios tangibles e intangibles que la sociedad demanda de manera creciente? Esta cuestión no se plantea de igual manera en la diversificada realidad forestal de España. 

Es necesario rescatar planteamientos de los que nos precedieron. No es un nuevo paradigma ni una nueva manera de enfocar el valor de nuestros montes, hay que hacer bien lo que se sabía y se hacía. “Saber es Hacer” aparece en el escudo de los Ingenieros de Montes. Y estamos hablando de una superficie muy relevante, la mitad del territorio nacional, olvidada pero que sin embargo cumple una función estratégica. En las regiones mediterráneas, donde el valor productivo en sentido estricto es escaso, la madera no vale, se tiene la falsa percepción de que se trata de terrenos inservibles por lo que se minusvalora su función.

Posiblemente nuestros montes sean de los más productivos del mundo si se analiza su contribución desde el punto de vista global. Además, esta aportación es creciente ligada al proceso del cambio climático.  Generan bienes y servicios que cada vez tienen más relevancia. En el ciclo del agua, la gestión de los montes mejora el acuífero y la profundidad del freático además de la calidad de las aguas. Está comprobado que optimiza el efecto sumidero fijando más toneladas de CO2 cuando se gestiona (Proyecto LIFE FOREST CO2). Frena la erosión y mejora la fertilidad de las tierras de cultivo. Alimenta la biodiversidad. Y esto ¿qué lo hace posible?, la gestión. Por lo tanto, todo lo que sea estimular la gestión mejora la oferta de esos bienes y servicios esenciales.
Francisco Carreño Sandoval
Presidente de la Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España